Cuando un documento oficial necesita presentarse ante una administración pública, una universidad extranjera o un juzgado, no basta con una simple traducción. En esos casos es necesario contar con una traducción jurada, un tipo de traducción con validez legal que certifica la fidelidad entre el texto original y su versión en otro idioma.
Las traducciones juradas profesionales son necesarias para trámites legales, académicos o administrativos, y solo pueden ser realizadas por traductores jurados acreditados por el Ministerio de Asuntos Exteriores u organismos equivalentes y deben contar con una serie de requisitos legales indispensables.
¿Qué son las traducciones juradas?
Las traducciones juradas son aquellas que tienen validez legal y se utilizan para presentar documentos oficiales ante administraciones públicas, juzgados, universidades o instituciones extranjeras.
A diferencia de una traducción normal, una traducción jurada profesional sólo puede ser realizada por un traductor jurado acreditado por el Ministerio de Asuntos Exteriores u otra autoridad competente, quien certifica con su firma y sello que el contenido traducido es fiel y completo respecto al original.
Características principales de una traducción jurada
- Certificación oficial: lleva el sello, nombre y firma del traductor jurado, lo que le otorga carácter legal.
- Fidelidad al documento original: el traductor jura que la traducción refleja fielmente el contenido del texto original, sin omisiones ni alteraciones.
- Formato reconocido: incluye la declaración jurada, el texto traducido y, normalmente, una copia del original adjunta.
- Validez legal: es aceptada por ministerios, embajadas, tribunales, universidades y organismos internacionales.
¿Cuándo se necesita una traducción jurada?
Son necesarias siempre que se deba presentar un documento en otro idioma ante una autoridad pública o privada con carácter oficial.
Algunos ejemplos comunes son:
- Certificados de nacimiento, matrimonio o defunción.
- Títulos y expedientes académicos.
- Contratos laborales, mercantiles o notariales.
- Sentencias judiciales, antecedentes penales o poderes notariales.
- Documentación para licitaciones, homologaciones o trámites migratorios.
En todos estos casos, la traducción debe estar firmada y sellada por un traductor jurado para que el documento tenga validez legal en el país de destino. ¿No sabes si necesitas una traducción jurada? Ponte en contacto con nosotros.
Diferencia entre traducción jurada y traducción simple
Una traducción simple tiene únicamente valor informativo o comercial, pero no puede presentarse ante organismos oficiales. En cambio, la traducción jurada profesional cumple un papel legal: certifica que el contenido traducido es exacto y auténtico, permitiendo su uso en procedimientos oficiales.
¿Por qué confiar en nosotros como traductores jurados profesionales?
Confiar tus documentos a un equipo de traductores jurados profesionales es una decisión clave cuando se trata de trámites oficiales, legales o académicos. Nuestro compromiso es ofrecerte precisión, validez y confidencialidad en cada traducción, asegurando que tus documentos sean aceptados sin problemas ante cualquier organismo nacional o internacional.

